28.2.12

o me muero


A veces pienso en desconectarme, no acabo de entender esas ganas por minuto de saberse en dónde o con quien o, simplemente, de no tener qué hacer. Me molesta muchísimo ver como mes a mes se incrementa mi tarifa de móvil a pesar de tener un teléfono fijo e internet en otra súper tarifa. Creo que voy a hacerlo, además, por la crisis, haré caso al gobierno y asumiré la bajada de sueldo e incremento de horas con la responsabilidad del gasto: ¡fuera lo innecesario!... Y seguro que encuentro por algún lugar alguna antigua agenda, de esas que nunca tiras, como si estuviesen guardadas en la recámara para estos casos de crisis tan emocionales... De cuantas cosas nos preocupamos para no hacer nada, verdad?... Este trimestre va a ser de medidas drásticas... Presiento

23.2.12

daltonismo



Respiraba con la misma ansiedad que la voz que le hablaba... ¿Puedes abrir los ojos?... Se extrañó al verse en una habitación de hospital porque no tenía la sensación de estar dormido, más bien de flotar, como un cóndor, entre corrientes de aire sobre aquel paisaje, a más de tres mil metros de altura... Tratando de encontrar un sentido a todo aquello recordó un sonido opaco en la espalda, sin el iii de los frenos, solo el pac del impacto contra su moto mientras esperaba en un semáforo... ¿Puedes hablarme?... No, no podía. Ni hablar ni mover un músculo siquiera. Solo aquel paisaje sin color y el final de un poema: Tumbado sobre el aire/ mira pasar los grandes pájaros/ que le enloquecen la memoria... La memoria. Cuando ni tan siquiera puedes mover un músculo, ni articular palabras, sigue existiendo la memoria, como un país en el que quedarse. Tal vez sea eso -pensó.

17.2.12

desobedientes


No lo sabía, pero a veces los pasos son muy desobedientes. Por más que los sentidos intentan recuperarlos para el buen camino, no hay tu tía, ellos van a lo suyo y lo suyo es justito lo contrario de lo que quiero. Siempre les dije Sur: me trajeron al Centro -supongo que en su idioma, será como una especie de consejo-. Hoy les dibujé un día en Sol Mayor y sin embargo han masticado en Mi Menor casi todas las cosas que he tenido delante de los ojos. No pocas. Sobre todo unas luces en un ensayo de El Gato Montés, pero también una asamblea sin apenas gente en el trabajo, como si no pasara nada. Nada importa mi agenda, ya lo sé, pero me gusta pensar en ella como una metáfora de todo lo que pasa. Por eso me la escribo

12.2.12

telaraña de frio

















He visto muchas veces tejer lanas, farrapos, alfombras y sin embargo al pasar la mano por la seda no logro imaginar la máquina que teje hilos mucho más finos que un cabello. Pienso en esa máquina como en un cerebro que entreteje informaciones para concluir algo (de lo que no se ve, tejer un pensamiento, hilvanar unas normas, crear una cultura)… Simplemente hago tiempo hasta las doce, pensando que una seda es más hermosa cuanto más sugiere pensar en lo que tapa… Y en las veces que un tejido tan firme resulta defectuoso, con trampas… Aunque siempre habrá quien logre vendernos ese paño como el mejor posible, o quien se hará con todos los paños para que las comparaciones con el que quiere vendernos le sean favorables y nos acostumbremos a valorar la calidad en base al suyo… También en que la mejor seda es la de araña, una saliva más resistente que el acero y tan fina que sus presas no la ven hasta que caen en ella… Voy a tener que irme, ya son las diez y media. ¿Quién teje la justicia, con hilos que se rompen o te atan depende quien los tense?... ¿De quien se defiende la justicia cuando se impone normas que impiden atrapar al delincuente?... ¿Los abogados y los jueces tendrán el secreto de deslizarse por la tela como la araña misma? ¿Cómo la justicia?... Me voy, que son las once y a las doce es la manifestación de apoyo al juez Garzón…

Señor, si, señor