31.8.11

antonio lópez




Las noticias me cuentan que el propio Antonio López es quien ha definido los pasos de esta retrospectiva, era pues necesario ir bien atento, moverse adelante y atrás, entre volúmenes y arquitecturas; catar, como él hizo, el espacio que nos separa de una obra en cada sala; rodear una escultura dando tiempo a posarse en cada arruga de la piel y no solamente en la expresión del rostro; pararse ante cuadros inacabados para comprender el proceso, el método de trabajo… Me emocionó la atención puesta en el hombre; que me haga pensar en quien se ocupa de cuidar esas rosas en la terraza urbana; en quién será María después de tantos años; porqué tanta atención sobre frutos que serían inútiles para nosotros sin un proceso de elaboración lento y complicado… Y salí muy tocado por ese relieve: la Mujer Durmiendo (El sueño), porque la luz podrá cambiar cada día ese recuerdo, mantenerlo vivo en nuestra memoria, como se recuerda el amor a través de la "saudade", la dimensión que da saberse enamorado de un instante y para siempre. La luz. Y la ternura... 

30.8.11

escribir es no hablar




Alguna vez me creí esa especie de semidios que puede cambiarlo todo, hacerlo más perfecto; el artista que da forma a la imagen que vive en sus sueños. Ahora me pasa lo contrario, me convierto en la masa de barro que se amolda a una sonrisa, una boca, un cuello, una cabeza, un sexo, unos brazos… Y acabo siendo el molde que reproduce copias de esa voz, esa mirada, esos pechos, esos labios... Escribir es no hablar. Posiblemente. Porque buscamos en el fondo de nosotros y nos perdemos en ese tiempo autista de los buzos, esperando señales desde sordas oscuridades abisales. No hablar es un refugio, un mundo particular creado, simplemente, para poder seguir amando, para no irnos del todo...

27.8.11

presbicia


Es la edad, quien se come la paciencia y no hace foco cuando queremos algo que no está al alcance de nuestras manos. La edad y la presbicia interponiéndose entre nosotros y el deseo. La edad y lo palpable asegurando todo, dejándose de hostias, que ya no somos niños para perder el tiempo soñando con la luna detrás de una ventana... Aunque sepamos que la luna sigue ahí, que es viento y no un recuerdo esa brisa agradable, que si no vemos bien es porque no nos hemos puesto las gafas... O porque nos hemos hecho una vida al alcance, solamente, de las manos... 

25.8.11

urbe





Voy conociendo poco a poco el cuerpo de esta ciudad, calles que le dan sentido y plazas que le dan forma; antes era el pico de la sierra de San Mamede, la Ría en Vigo o en Londres el Támesis, pero aquí, en Madrid, tengo una única seña para guiarme: la M-30, como un hilo sutil, entre los labios, de lo que se pretende: llegar de un sitio a otro, que no es fácil. Creo también que Madrid no es femenina como Lisboa o Argel o Granada o Coimbra, es un poco asexuada como Londres o Glasgow o Vigo, incluso Barcelona, y desde luego sin la delicadeza de Porto, de Cadiz o de Aveiro. También sé que las ciudades son diferentes dependiendo del día, de la hora, de la luz y de la compañía, pero esta valoración intento filtrarla a través de la fotografía, de sentir algo a través del encuadre al que llego después de recibir una sensación, un poco como la vista panorámica de la ciudad, lo que en Lisboa serían las manos que empaquetan unas castañas en el invierno todavía empedrado, o el tranvía entre la ropa colgada de las ventanas en Alfama, el Albayzin en Granada, desde la Alhambra, en blanco y negro, o en Argel los burros entre los oficios que pueblan los bajos de la Casba, o en Coimbra un rincón solitario de una plaza donde un grupo de Fados nos habla de saudade... En Vigo sería la salida de los obreros de Barreras o Vulcano o la Lonja cuando amanece; en Glasgow reflejos de frío en los escaparates o las vías que no llevan a ninguna parte en los embarcaderos reconvertidos; en Londres una noria, la gente en un parque, el palacio y los guardias, todo detenido... No sigo, me cansa el recuerdo de todas esas cosas de las que, seguramente, todos tenemos sensaciones distintas... Hablaba simplemente de las vueltas que le doy a Madrid, de la correa sin perro al otro extremo, de los labios que se resecan sin crema y de la humedad necesaria para ir tirando... Anda vamos... Y de las veces que se cansa esta sombra de seguirme

16.8.11

arena


Hoy llegué a ver la arena de Las Ventas e imaginé al torero esperando su suerte en el centro del ruedo, cuando suena en el aire la trompeta y se calla el gentío y es el centro del mundo y sus ojos no miran lo que piensa si no la arena, el espesor de arena de la plaza que borrará la sangre, la del toro, la del torero… Como el serrín -pensé- que se llevaba del suelo de los bares los restos de bebida y los escupitajos, las colillas y el barro de las calles todavía sin aceras ni asfalto… La arena es el hilillo de la espera al sol entre una mano y otra mano y otra… La arena es un lugar de olvido, de pérdida, donde borrar la sangre, la saliva, los restos del tabaco, el lugar donde entierro la mirada cuando espero la embestida de la vida...

4.8.11

disculpar as saudades...


são leonardo da galafura



À proa dum navio de penedos
A navegar num doce mar de mosto,
Capitão no seu posto
De comando,
S. Leonardo vai sulcando
As ondas
Da eternidade,
Sem pressa de chegar ao seu destino.
Ancorado e feliz no cais humano,
É num antecipado desengano
Que ruma em direcção ao cais divino.
Lá não terá socalcos
Nem vinhedos
Na menina dos olhos deslumbrados;
Doiros desaguados
Serão charcos de luz
Envelhecida;
Rasos, todos os montes
Deixarão prolongar os horizontes
Até onde se extinga a cor da vida.
Por isso, é devagar que se aproxima
Da bem-aventurança.
É lentamente que o rabelo avança
Debaixo dos seus pés de marinheiro.
E cada hora a mais que gasta no caminho
É um sorvo a mais de cheiro
A terra e a rosmaninho!

Miguel Torga. São Leonardo de Galafura.