28.3.12

remorso




Nunca falla: la frente, la pistola, la invitación a irse: allí tienes la puerta, eso que ves corriendo es ya tiempo que pierdes... Ha sido un día de esos en que traes de la noche una nostalgia cosida a quien te dice: ya no sé si te quiero. Un día de esos en que presentas el pasaporte a la autoridad con intención de dar un corte de mangas en cuanto te lo devuelvan. Un día de tanguillo y palmas de silencio. Un día de finales de noviembre aunque no sea abril... Un día así, de esos pelín cargados de pasado que no te dejan respirar del todo y mucho menos soñar, soñar en cosas nuevas, del trinque... É o remorso, o lastro, o maldito coraçao a pulsar, a pulsar, a pulsar... Y el tiempo detenido en las fotografías que, sin embargo, no espera...

13.3.12

para cuando no estés




Hay pasos extraviados en la calle desierta,
resuenan como el tiempo que divide un reloj
como la voluntad contra el deseo
como mi pensamiento contra el vacío
como tu nombre cuando no apareces…

En la ciudad habita la nostalgia del campo,
en todas las pintadas de sus muros: la libertad perdida;
hay señales confusas para que no salgamos,
para que deambulemos entre el eco de lo que no seremos
y de lo que buscamos,
como la voluntad contra el deseo...
Para cuando no estés

11.3.12

once de marzo

A los muertos del once de marzo tampoco los dejarán descansar en paz

2.3.12

ensueño



Corrí tanto que llegué a estar dentro del fuego. Era el espectador de aquel incendio en el que ardía todo lo que amaba, sentía calor pero no me quemaba, me veía desde fuera sin poder rescatar nada de las llamas… Salí entonces de la casa, atravesé el jardín y monté en la bicicleta que está siempre apoyada en la puerta de entrada… Alejarse del fuego es como ir al fondo del olvido, nada hay más frío 

1.3.12

recorridos



Transitar es el verbo que prefiero para describir el placer de ir en moto por carreteras secundarias; cuando pones como destino un pan de pasas y vas parando entre cafés y aguasdaspedras; cuando aclaras el pensamiento contra las tortuosas curvas del camino; cuando ves por el retrovisor que todavía te siguen los compañeros de viaje; cuando detienes la mirada ante el paisaje y te preguntas porqué regresar…

Hay una Mancha enorme aquí abajo, con caminos antiguos que atraviesan horizontes. Apetece recorrerlos despacio; sorberlos como el fondo del vaso de un batido; tirarse en la cuneta contando los colores de las tierras mientras le hincas el diente al bocadillo y escuchas el chuchichear de las perdices…

Ahora, que hasta el invierno es primavera.