17.7.16

Cuadernillo de vacaciones: dejarse llevar


Si pudiese cerrar por vacaciones echaría el cerrojo a la vida ahora mismo y abriría en otoño. Ni siquiera al clareo la dejaría hoy. Rebusco entre corrientes el poco aire que queda y preparo una jarra de agua con limón, sin hielo, si, sin hielo, que deseo la falta de contrastes, el transcurrir sin más, caminar por donde no haga sombra y robarle a mi perro el rincón más sombrío de la casa... Sin duda es el verano, que a pesar de agoreros cambioclimáticos-pensamientos se ha instalado en mi país, en mi casa, en mi cerebro, en el vaso de limonada, en el aburrimiento del desvelo pero no abro los ojos, en escuchar la radio por fresquera y no coger el teléfono por si me jode el día, en dar las horas perdidas por ganadas y todo ji-pi-pi como en guaytisguay entre sueño y sueñecito hasta el otoño, que todo vaya pasando, que no estamos para golpes estos días, que hasta las alpargatas le sobran a la vida a este lado del mundo que gira y gira y ya puestos en que no va a parar podía ir un poco más rápido y acortar algunas estaciones, un poquito más AVE y no tan camión, qué barbaridad los camiones, y los fusiles, los tanques, los aviones, las guerras, que cerrara todo por vacaciones y en vez de pensar tanto, dejarse llevar como un albatros o ubuntear hasta después de vacaciones... (Me oyes Mariano?) ... que ya está bien...

18.5.16

marjaliza


















Contrabando, tráfico, delito, especulación, violación, agresión, fechoría, prevaricación, abuso, iniquidad, perversión, corrupción, depravación, inmoralidad, ultraje, ignominia, ultraje... Todo lo que sugiere escuchar a Marjaliza y no logro dar con la palabra exacta.

9.5.16

camino a Abra el Acay



















Eso lo dices pero no lo harías

Tal vez sea cierto, quiero decir que tal vez después de quedarme un tiempo allí, a casi cuatro mil metros sobre el nivel de atisbo alguno de pasado, pensaría en volverme, no sé si regresar. Hay lugares en el mundo en los que te dejas un trozo, otros de los que ni te acuerdas y estos, en los que desearías quedarte pero no puedes

5.5.16

posesivo

























... “Se fue abril, ahora llega San Roque y ya estamos otra vez en navidades”.

El tiempo de las familias numerosas se va vaciando: ya no es como antes, ni la edad, la corrosión o la carcoma. Amar es un trabajo diario y si no, pequeños restos de odios, de manías que van llenando vasos que no sacian ninguna sed, caminos que si llevan a alguna parte es a la soledad -aunque con muchas razones, eso si. Por eso es que mi madre no lo entiende, ella se come el tiempo entre celebraciones y se queda perpleja de que las aborrezca.

Hace poco un amigo que parece que vive por y para ser seguidor de un equipo de futbol, tampoco entendió que no me gustara la forma en que su equipo se había clasificado, jugando tan mal. Otro amigo, con un cargo político, ama tanto –eso dice- al partido, que es capaz de, no solo defenderlo si no de pelearse –hasta ahora de palabra solamente- cuando le presentas papeles de sentencias que empapelan a sus dirigentes, o que los tachan de comportamientos mafiosos para seguir instalados en el poder y robarnos a todos.


No es lo mismo, no, pero en el tanto y tan posesivo amor, al igual que la dicha puede estar la desdicha. Y para mi es todo como un maltrato, pues todavía creo en la política, el fútbol y el amor. Y así me va.

11.4.16

resacas



Las ciudades se ven en el espejo de sus calles, relamen soledades en los amaneceres y rescatan de nosotros al naufrago. Las calles en la retina de los ojos cuando la lengua húmeda de la mañana limpia las huellas de la noche. Delgada, larga y sin cara, la sombra nos remite hacia el suelo que hace música hueca de los pasos. Al fondo, después de la respiración y la lenta cabeza: un café, una mesa, una esquina y un lavabo del que vienes con ritmo de derrota ¿Qué vas a tomar? ¿Y tú –me respondes- qué has pedido? Un café, he pedido un café con un doble de besos y una nube de abrazos… Anda, vámonos ya.

2.4.16

desayuno

















Me llegan de La Plata, aunque bien saben que aquí pueden comprarse.
Pienso en el milagro magrebí, nectar de pan y miel que en Iberia alguien compactó entre dos obleas endulzando al-Ándalus y que llegó hasta América, donde alguien sustituyó el pan por la galleta. Pienso en el cambio tierno y por mi culpa (las alergias) de la miel por el dulce de leche, en la llegada del chocolate, en las variantes de Perú, Méjico, Chile y Colombia que no conozco. Y en Argentina, claro, que según estadísticas el año dos mil seis, consumió seis millones de alfajores al día (yo estaba allí, ayudando en lo posible). Desayuno deleitándome en la magia de los encuentros, de las migraciones, del color, del olor, en lo que nos perdemos cada vez que no cruzamos una frontera, cada vez que no traspasamos un límite, en los emigrantes, los refugiados.


Alfajores Havanna y café de Etiopía endulzado por azúcar de caña de Cuba.

Pd: la cucharilla es portuguesa, la taza China, la cafetera Suiza, el agua de aquí, de Cambados y yo de todos estos sitios.

22.3.16

canción absurda



video



He tardado en volver -en el medio han pasado muchas cosas- y no recuerdo el lugar en que aparqué el coche.

Como con las canciones, se quedan en carpetas esperando ser encontradas

13.2.16

ondas gravitacionales

















Al apagar la lámpara del cuarto mido el tiempo que tardan mis ojos en no ver el hilo incandescente de la bombilla: es mucho, y seguramente cuando mis ojos ya no ven, el hilo sigue caliente desprendiendo un calor que ya no puedo apreciar, desprendiendo luz que ya no veo, y que sus ondas, imperceptibles para mi, seguirán rebotando en las paredes del cuarto infinitamente… infinitamente…

Desde un mundo apagado me alegra pensar que los sueños no mueren, que siguen rebotando en las paredes de los cuartos que habité, infinitamente, esperando nuevos inquilinos que los enciendan y que quizá se los queden para siempre… los felices… solamente los felices.

Baja muy fuerte el río, poderoso. Agarrado a la barandilla de la Rua Saudade veo luz en la ventana de aquel cuarto donde fui tan feliz. 

entrudo