31.5.12

informes
















Amores imposibles, pensaba. Los árboles de las grandes hojas de luz y de los verdes vuelos velados por el leve amarillo de la melancolía -los álamos- y yo, estábamos separados por un espacio de hipersensibilidad que producía, en mi, síntomas característicos de... Alergia! Si, amores imposibles (hasta el otoño al menos). Hoy, un exhaustivo informe sobre alérgenos en la capital del reino me ha reconciliado con mi árbol preferido: lo que me da en la nariz esta suerte de explosiones convulsas esté donde esté -no gracias, estoy bien, es alergia- es polen de olivos. Vaya... Porque también me gustan los olivos, mucho, y más las aceitunas... Y la vida, al menos tal como la entendemos, no sería lo mismo sin aceite de oliva... Sin viajes a Murça, ni a Valpaços, ni a Córdoba... Mañana voy a la farmacia, me empastillo y me olvido, aunque después me quede adormecido, suspendido en el aire como un pájaro, melancólico... Sin acordarme de la tristeza -o si- al ver mover los álamos... Acabaré en Alaska

19.5.12

vilo
















Literalmente en vilo. No me acostumbraré a dormir conmigo, no. Tantos años y no logro acostumbrarme. Si me sé no me duermo. Y cuando algunas veces logro irme es porque algo me ayuda: un abismo, una alas, un horizonte, una puerta que se abre, una mirada, una pupila, un viaje, un árbol, un río, una sonrisa... La de cosas que se esconden tras un nombre.

9.5.12

todo es mentira


No me acordaba de esta lluvia, su persistencia, su carga de razones empapando hasta el aire que escondemos para las emergencias. El aire y el ambiente. Todo llueve por aquí. Humedad y frío y una obsesión de sur al rebuscar entre las cosas un poquito de luz, algo a que agarrarse... Mientras tanto escuchamos lo que nos dicen, lo que decimos, como a través de un tubo que amplifica nuestro eco, porque todo es mentira y cada vez más profunda la caverna de la que, sin darnos cuenta, no queremos salir, la que nos protege... Nos gusta el entretiempo, el vermú, la vida como un chat, la transición, nos besamos en las esquinas de la boca para no correr riesgo de contagio, nos llega con los titulares, las promesas se convierte en caminos hacia ningún lugar, nadie se cree nada, se nos acaba el aire, todo son emergencias... Y esta humedad que se lo come todo poco a poco sin que nos demos cuenta