8.6.13

va un abrazo



















Los senderos se reparten como venas por territorios propios en los paisajes para guiarnos en nuestros paseos, pero esta primavera invernal los ha borrado para siempre y están llenos de cardos, abrojos, espinos y todo tipo de zarzas que me obligan al camino, a la pista, como si un hombre resultase tóxico al campo y la pradera, o que fuese yo el tóxico también para este paisaje en el que no acabaré nunca de encontrarme...

Esto podría ser una foto, una metáfora, una carta, una pintura, el interior de un barco, de este blog o de mi mismo... Todo se acaba. Nos empeñamos en que la vida es un trozo de tiempo encerrado en una bobina que proyectada en un cine tiene un principio y un final y nos esclavizamos a eso de alguna manera, todo acaba y comienza y es la rueda y el movimiento y la vida otra vez al final, despojándonos de la responsabilidad: es lo que hay... No Mar da Miña Man, evaporada el agua, solo queda la sal para de vez en cuando pasar la lengua y recordar algún momento, pero ya no tiene sentido acosaros: es lo que hay: me voy. Pero esta vez aviso por si a alguien le preocupa, me jubilo, he comprado un velero y espero naufragar, de cuando en cuando, por los puertos de abrigo que me sé de memoria, que muchas ganas de andar a la deriva ya no tengo, creo que la edad me hará recalar en lugares seguros, aunque sean pocos. A todos los que aquí habéis encontrado alguna vez refugio o entretenimiento, muchas gracias, y mientras hago caja entre lo que se queda y lo que definitivamente va conmigo, dejo este Mar abierto. Va un abrazo

amor propio















Hoy, mientras Nadal ganaba a Djokovic yo me compraba, tan heroicamente, un piano. Y no sé tocar. Simplemente lo quiero. Y como el protagonista de Ovejero lo he convertido en centro de mi vida, me he inventado el amor, pero no por una mujer, no por Clara, si no por un objeto, un piano, me ha parecido más interesante. Es el cuarto piano que compro, los otros tres han sido para tres mujeres, pero este es solamente para mi (se miente igual pero conscientemente)… Es… Como Clara, que puesto que no existe me la quedo... Podría hablar de la pulsación de determinadas teclas, el tacto apoyado, las diferentes intensidades y el pedal que puede mantener el sonido muchísimo tiempo, pero lo dejo a la imaginación de cada uno, a la imaginación musical, que yo, ahora mismo voy a ponerlo en automático y soñar que interpreto, que toco, que me quieren, que existe Clara en realidad y llamará a mi puerta en un momento… Y que me dice que la toque otra vez...

5.6.13

pan

















Lleno mis pulmones de bruma en los amaneceres junto al río y me parece que palpo la inocencia, pienso en lo que se pierden quienes solamente desean el sol del mediodía, quienes pasan por la niñez sin curar la mirada en el espejo del agua que rompe una taíña o una trucha… En la Tierra de Campos es la luz de la mañana quien destripa los terrones que camuflan perdices y esconden liebres, quien dibuja los árboles sobre horizontes cada vez más limpios, quien pinta el trigo… En todas partes amanece la vida con la mirada imprescindible del silencio, después llegan los pasos, la luz de una ventana, la claridad del sol y alguien que baja sin dar pedales en una bicicleta, la apoya en la pared al lado de la puerta de una casa que puede ser la mía. Huele a café, es día de trabajo, las voces van creciendo con el día y afuera se ha quedado apoyada la bici. No todo es prisa, las cosas más sencillas remueven la ternura…

2.6.13

gajos


















Não queiras saber de mim

Hay días que se llaman todavía, que clavan la mirada en los zapatos y no ruedan como los demás días; que no llaman al timbre cuando entran y no tienen posdata en el anverso; que cuelgan del imán de la nevera frases que ya nacieron caducadas y recados donde se van sumando las interrogaciones. Hay días como listas de puntos suspensivos con lo que voy dejando por todos los rincones… Y lugares al sur de cada tarde, donde trazan silencios los vencejos y las pasiones sombras en el techo al escribir un nombre... Y mapas que los dedos recorren por lugares sin nombre, donde se pierde el alma por paisajes de mar, con las olas por dentro... 
Hay cafés tan amargos como lo que se siente.. E instantes que cuelgan de los días como otoños del viento