17.3.15

corazón















Quizá llegue ese día que los ojos no vean, que el pulso eche de menos la mano que lo aprieta, el oído la canción, y los labios los labios y la boca, el tacto del aliento, la piel de los sonidos, el sudor afinado resbalando las notas… Quizá repita el mar las sílabas de un nombre para que no se pierda o se cuelgue del aire del que espera a que alguien lo pronuncie para que algún espejo lo refleje… Mar, marea, barco y quien navega lo que sobrevivió a ningún naufragio

Es viernes otra vez, hay que esconderse bajo el quicio de la vida otro fin de semana, ser parte del escaparate de novedades a los ojos de un ciego, ser los ojos de un pez viendo la vida a través del cristal de la pecera, el hambre del mendigo, el frío del que cree que nada necesita… Como a contracorriente de la vida


Con los dedos se anticipan ausencias y se cuentan latidos, el metrónomo solitario esperando instrumentos, los pasos de una calle por la que se transita. Voy y vengo, repitiendo ciudades, vías, calles, más o menos sentido, indicadores, iconos, geografías, el recuerdo que lleva hasta un lugar concreto, un río con sus puentes, una plaza, un café, este instante que es mío, todo lo que he soñado y que me pertenece aunque no haya existido… Aunque no haya existido