4.11.14

cambio














Marea tanto verano gastado y este otoño, que llega, al final, como un invierno, tan de repente y súbito como el recuerdo: el gusto de perderse, fotografiar musgos, líquenes, torrenteras, muros graníticos, flores silvestres, brumas, paisajes raianos, pan y café caliente en Laboreiro… Umm, el recuerdo… Siempre imaginé que un día los recuerdos llenarían mis ojos, a lo mejor es eso, que ese tiempo ha llegado sin darme cuenta, que este paisaje ciego es la cristalera al valle que anhelaba, que el centro comercial que tengo enfrente es el bar de la estufa y la partida de tute cada tarde, que este silencio son los amigos muertos, que la vista cansada todo lo que he perdido. A lo mejor es eso, que el futuro es este sinsentido…
Pero no, mañana toca otra vez cambio de casa, es la forma de rebeldía que me queda, y haciendo caso del sabio Jonas me quedo un par de mudas, el ordenata y poco más... Seis casas en cinco años -sin contar las que habité entre traslados- son un buen currículum para justificar la inestabilidad emocional de cualquiera, al menos eso dicen los loqueros y seguro que es cierto, que ya noto dificultades varias que aunque se van notando, me las guardo. Voy a trazar desde ahora una línea con punta de flecha y espero no fallar, es mi regreso al mar…

(Bueno, para decir que me voy a Cambados no hacía falta ponerse tan novelero, no?)