21.8.08

instante

Instante que penetra a certeza de que tí non estás
ou revolta de palabras sen música que me léva consigo
Agora que non conto contigo para enché-lo tempo que me ten
ando soio o espácio sen camiño dese vacío inmenso que deixaste conmigo
Escoitas o marmurio da auga e voltas mansiñamente á praia
Mar amplo, gris silenzo, quilómetros de area te desean, te obligan
A soidade tan nosa se desgrá.

A música chegaba desde algún lugar no que non estivera todavía. Sentiu un escano menos que gañar para subir ao bar onde tamén por el se tomarían un día un par de vasos cando formara parte do racimo. Un día... E do mesmo lugar chegou a canción, de tan lonxe que poidera mesmo non ser así, que máis da, as cancións valense soas, non precisan de ningún idiota, de ningún espello, de ningún lugar... Ningún lugar... Cecais ahí estivo gardada esta canción, en ningún lugar...

17.8.08

Hoxe lín o periódico... os rusos de vacacións pola Georgia... a capital do mundo chámase Beijing e dan medallas... Zapatero recordalles aos cataláns que isto non é unha república... magoa... e non di nada da miña volta ao traballo... este luns... os diarios teñen a información moi pouco persoalizada... e non sei porqué se collen vacacións para despois coller non-vacacións... non gosto das ondas... arriba, abaixo... poderían deixar que eu ficara eiquí, nesta plaza de Ponte de Lima, con este café tan bo... vou pechar os ollos agora...

namibia

15.8.08

cores



Estiven casi unha hora elexindo a cor/ao fin decidinme/levo catro días a pintar a casa da miña aboa/e agora que a vexo doume conta /pinteina da mesma cor ca miña

6.8.08

saudade II




Un día de estos decidirás tu propio tiempo
Infinitos colores para cada una de las nuevas palabras
Como un camino abierto, como un punto en el horizonte
Y cada vez más cerca, más cerca cada vez, más cerca
Hace tanto frío afuera que apetece reírse desde una ventana
Si hoy tuviera que elegir un lugar donde morir
Sería sobre el espejo de estas aguas y de este río
Esperando el ocaso de las tardes de cauces sumergidos
El invierno es una estación deliciosa
Hace que hablemos alrededor de una botella
Y que nos crezca el fuego dentro, donde la llama
Y cada vez más cerca, mas cerca cada vez, más cerca
Sin saberlo, siempre hay alguien que nos está llamando
Alguien nos está llamando desde alguna parte
La felicidad puede que no sea más que eso
Como las canciones que nos viven a cámara lenta
Y cada vez más cerca, más cerca cada vez, más cerca
Abre los ojos poco a poco, verás lo que yo veo
Sin ningún velo que oculte tu mirada
Tengo tantas cosas que contarte
Quién pudiera regalarte estos años
O morirme contigo
Que le diéramos vuelta a estas palabras
O que jamás las hubiéramos pronunciado
Y cada vez más cerca, más cerca cada vez, más cerca
Y cada vez más cerca, más cerca cada vez, más cerca...

3.8.08

V / la italiana


El capítulo de comerse las mondas de naranja contado por mi madre y su amiga Aída es popular en el barrio, donde, como en el resto de España, en la posguerra se pasaba hambre... Lo que tenéis es apetito, qué sabréis vosotros lo que es el hambre... Repite mi padre con toda la razón que puede. Las casas de San Roque no eran muy grandes pero todo el que podía alquilaba o realquilaba habitaciones para ir tirando. Mi abuela, viendo lo mal que lo pasaba un matrimonio joven, realquilado en la casa de al lado, recordaba a diario su propia experiencia, así que en su casa casi vivía la italiana y su hija. Allí comían y se duchaban las dos antes de que llegara el marido, que siempre hizo como si nada supiera al igual que los demás.
La gratitud de aquella mujer llega a casa de mi abuela sin falta cada cumpleaños y navidad desde hace cincuenta años. Para mí la italiana era desde pequeño una especie de familiar de los muchos que nunca había visto... Pobre mujer, morirá sin poder volver a vernos... decía con frecuencia mi abuela después de hablar con ella. Así que fuimos a verla nosotros.
En el viaje de dos días hasta el pueblo donde vivía en el pirineo de Huesca, mi abuela fué recordando para mí, aquellos días en que conoció a la italiana, a su hija y a su marido... Lo que no entiendo es porqué lo pasaban tan mal ellos, su marido era de la división azul y sin embargo lo pasaban mal. Creo que él trabajaba de mecánico. Era de cerca de donde vives tu, de La Guardia. Alguna vez que la guardia civil entró en el bar de Avelino, a cerrarlo, porque antes había el toque de queda y había que cerrar, pues si estaba él, hablaba con los guardias y se iban. Esto me lo contó tu abuelo, un día que casi los llevan a todos presos, se ve que estaban entonaos... Fíjate, uno de un lado y otro de otro tomando vinos juntos. Antes es que no se hablaba de nada de esto, nadie sabía lo que pensaba el otro... Pero eso si que siempre nos ha extrañao, que siendo de la división azul estuviesen tan necesitados. Ahora se lo preguntaré... Huy, hijo, que lejos que está esto ¿No te habrás equivocao?...