27.2.15

a qué más?











Una pena el no poder llegar hasta la encrucijada con una vida en blanco. Puedo tirar el bloc en donde anoto recetas, que no han sido, de la felicidad, puedo hacer planes de nueva y vida lejos, pero al final la sal de que estoy hecho me convierte en estatua de tanto ver atrás. Delante dioptrías y poco más si no llevo las gafas, las muletas y demás dependencias y tendencias y estilos que tapan hacia fuera lo evidente acá dentro. Ahora toca ser clásico, vestir de traje, moto retro y gafas oscuras ocultando miradas, Aute y así, canciones reinterpretadas, sexo como discurso (mais nada) y alma ¿quién no cree en el alma?, alma, marihuana y corazón, pesado corazón de tanto sinvivir, de vivir sin, de vivir a pesar de, que si no el sueño, y eso no es vida: Senta-te aí rapás… Vida, por tanto, no puedo dar por nada, pero daría lo que tengo por ver nacer la vida en los pequeños ojos de un niño que cupiera en mis brazos… A qué más?

24.2.15

fronteras




Las esquinas de la vida, del tiempo, de una casa, las esquinas del desván con sueños a la calle donde vivo, las esquinas de los ruidos, de un armario, las esquinas de una boca y de un paisaje donde apoyar los labios, la vista, las esquinas de la vida y del tiempo de cada uno y de cada otro, la esquina de la vida de otro, la esquina de un sueño, de la cola donde espero a los días por si traen horas de más, el costado de un cuerpo, el borde de la nostalgia, la arista del frío… el margen, la otra orilla… una frontera…

12.2.15

pares











Sinceramente creo que los días impares se han ido colando hasta colonizar los calendarios, formando semanas dispares y meses partidos y caminos rotos que no hay dios que pegue al mapa de la vida… Que se han ido colando las palabras impares y los hechos amables que sin intimidad pierden significado Que es impar la mirada de ojos sin miopía… Y esa vida de anuncio con hoteles de ensueño, brillo de mármol frío y vistas a paisajes que nunca pisaremos…

Sinceramente creo que los trenes, inspiradores de metáforas y encuentros nos pondrán a cada uno en nuestra vía… Que los veranos de colores propios recuperarán los tonos instamatic y que las playas desiertas de luz y de atlántico borrarán nuestro pasos de la arena… Que nos cortaremos dos dedos de cada mano para recordar cuando la vida no se parecía a la inmovilidad de esa escultura de vientre hueco, manos pidiendo al aire y mirada que espera algo que se ha marchado…

Voy cerrando los dedos... siete, cinco, tres, uno… ocho seis, cuatro, dos...

6.2.15

dentro


















Me gusta el espesor de los bosques llenando mis pupilas, la música del agua al fondo del oído. Sueño que me despiertan hormigas en la oreja y que estiro los brazos sobre un mantón de musgo, después, que voy al mundo, desnudo, sin edad,  y todo va encendiéndose a la vez que lo veo, sin sorpresas... Los sueños son así, quieres ver a tu madre y ella estira la ropa en el sol del clareo, tus hermanas pequeñas juegan al escondite entre los árboles sabiendo que las miras, imposible Norés -mi perro- en esa edad y sin embargo corre hacia mi con un viento en la cola, mi padre ríe, quiere que alguien le ayude con las botas desbordadas de río, mi abuelo aparca el coche y salen mis hermanas, el barrio entero está vestido de verano y a mi nadie me ve, soy un fantasma entre juegos y hogueras y sardinas y una luz en el piso, mi madre mis hermanas y ahora yo también escuchando a mi padre que en voz alta relee Corazón para nosotros... Todavía con lágrimas me veo en la ventana enfrente la visión de los bosques de otoño que persigo, entrar a Santo André desde A Xironda o subir desde Lobios a Portela do Homem, Vilariño de Conso, Rubiais, Viana do Bolo, A Penouta, todo pupila, ojos… Y los bolsillos tan llenos de memoria que me doy lástima por tener que soñarla