30.10.14

canciones y bicicletas



Cuando era casi un niño (y ya ha pasado un siglo) me preocupaba mucho no poder concentrarme, no caer en el letargo en que caían los de las buenas notas, ese lugar de silencio, observación y memoria de los científicos o el pasmar idealizado de los líricos. Lo intentaba de verdad, pero había siempre una canción en mis labios, una melodía de moda o inventada por mí, acompañándome si estudiaba, si hacía deporte, si estaba en medio de una  conversación. Siempre. Años después, muy al contrario, era incapaz de concentrarme sin silbar y a la vez caminar de un lado a otro si estaba en una casa o paseando en moto con una canción en los labios y sin ningún rumbo, que es mi forma preferida de parir ideas o llegar a conclusiones o componer melodías para un texto memorizado previamente... No soy muy prolífico pero con los años me fui haciendo una carpeta de textos y músicas que reviso y modifico. Una afición... Pero hoy me sorprendí pensando en cuanto hace que una canción no sale de mis labios, abrí la carpeta y recordé textos y músicas de forma un tanto rara… Veo como si fuesen cine las canciones. Al escuchar algunas desearía ser la piel en la que se posaron, conocer a los personajes si algún día existieron, felicitar a los actores que las representaron. A todos les diría que me muero de envidia, que alguna vez yo fui como vosotros, que hace ya mucho tiempo… En fin, que no son mías, que son parte del tiempo, aunque ese tiempo sea tan pequeño, tan particular, tan mío, aunque haya pasado por la vida como “el hombre que arreglaba las bicicletas”, con la felicidad por dentro y una vida por rescatar...

28.10.14

begoña

La montaña sugiere siempre un cuerpo donde perderse, un lugar de calor donde posar los labios, un espacio de silencio, de escuchar el latir de un corazón, un abrazo de tiempo, de ternura. Trato de imaginarme ahora entre horizontes de verde, hojas secas bajo los pies, y las castañas que a lo largo del día he ido recogiendo, asándose en una hoguera cuando el sol está yéndose (recordamos, supongo, al no tener vida de la que hablar ahora)…
Mis ojos y sus ojos son del verde de los bosques que sueño, donde camino procurando suspiros que me guíen a través de la espesura, del follaje, mientras me pasmo entre las luces que el viento crea al jugar con las hojas y las ramas… No sé porqué recuerdo esto, tal vez sea el lugar al que me lleva su sonrisa o el recuerdo de sus ojos curiosos y preguntones o la alegría que contagiaba siempre o que el tiempo que nos dio para poder hacernos a su ausencia es igual que este otoño que imagino, repetido, esperado y tan hermoso que me duele adentro, donde la ausencia…

Menina estás à janela -Vitorino

homenaxe / praza da cultura /


26.10.14

noches

















La ciudad es una anarquía de luces que no sirven de guía a los perdidos, ninguna luz se ha apagado esta noche, nadie ha encontrado su destino. Al pasar bajo el quicio de la puerta, la que ilumina mi entrada tampoco se ha apagado, no me reconoció o quizá no era a mi a quien esperaba. La noche nos convierte en trozos irreconocibles de nosotros, transeúntes anónimos del desamparo urbano que vagamos perdidos 

24.10.14

límites


















Al entrar en el piso se fijó en la bombilla del techo, en las cosas repartidas por el suelo, las siluetas de los muebles en las paredes vacías, sintió la humedad, el frío… La libertad es esto –se dijo-,  un piso vacío… Y sonrió… Recordó los días que llevaba afuera y los sopesó uno a uno como si fuesen mojones clavados en el camino de un tiempo invertido, de un tiempo hacia el desamor, el resentimiento, el rencor, el aburrimiento... Trató de acomodarse como pudo y dormir, pero no, ruidos de tráfico, la música del coche en una despedida, pasos en la escalera, llaves abriendo otra puerta… Se dio la vuelta, su cabeza volaba ahora por los acantilados de Moher, recordó la belleza salvaje y los pulmones llenos al borde de los acantilados. No -se dijo-, el vacío es la pérdida, no la ausencia, los límites no existen más que en nuestra imaginación, como aquella línea imaginada que teníamos trazada en medio del río los baixomiñotos, o el horizonte en el mar, todo lo creamos para superarlo, para crecer, mañana es una estantería en la que ordenaré mis cosas, el corazón un músculo, los ojos una lente y las manos no sienten, solo palpan… Y la cabeza se resetea… En cuanto logre dormir

18.10.14

normal


















No se si está por armar, pero si por reabastecer, reafirmar, rehabilitar, restaurar, regenerar, recobrar, redirigir, recuperar, reanudar… proteger, calentar, curar, envolver, abrazar, encalmar, abordar, redimir, amparar, guarecer… como todas, no?... es conmovedor… tantas palabras… en resumen: bien, normal...

11.10.14

sueño





















Otra vez tenía que irme del sueño ante el horror de ser protagonista, pues desde el otro lado, sentí cómo la carne de mi cuerpo se retiraba pesada de mis huesos, dejaba atrás las uñas. Luego, desde la sombra, en quien pensaba, se iba reflejando hacia atrás, comiendo tiempo y años en cada desdoblamiento del espejo en el que ya se adivinaba la casi calavera. Y a otro lado, pensando otra persona para llegar a lo mismo, la nefasta sensación que, si dormía, todo se acabaría. Camas, pasillos, enfermeras, techos blancos, batas azules, es la anestesia, me decía, y respiraba profundo sin pensar en que era precisamente ahí donde habían hurgado, en los pulmones, en el corazón. Todo parecía estar bien entonces... Y al dormitar, el sueño repetido, el círculo en que estaban las caras familiares, el frío de perderlas si dormía...
No sé si se descontarán estas veinticuatro horas del total de mis días, o si computarán como vida dormida, da igual, al cabo un día más tan solo, otro de tantos para olvidar o recordar, aunque al final a este, le vaya a deber cosas, la medicina es esto, remediar, y aunque sea dolorosa tantas veces, tiene la claridad a la que yo querría regresar desde el pesado sueño

1.10.14

- días
















… La última tormenta se llevó la guitarra y ahora las canciones flotan huérfanas sobre el viento de las olas... Pasamos la noche en vela buscando la mañana... Nuestras miradas se partieron en dos navegando horizontes inciertos... Mientras buscábamos el final de una frontera el mar se abrió ante nosotros… 


Cruzan los pájaros sobre el parque delante de la casa, pájaros blancos que destacan sobre nubes de agua. El tiempo se estira como sus formaciones, elástico e interminable. Desde sus ojos me veo como un punto sentado en un banco, entre los árboles, mirándome. Es melancólico esperar, pero no triste... Hay canciones que flotan en el tiempo, como los pájaros, marcando espacio, y canciones hacia adentro, de mirarse y sentirse, como los peces, como los truchos… Que si son dos días o que si son tres, si cierro los ojos aún te puedo ver...