18.7.14

mares

















El calor es una música egoísta, los sentidos, las sensaciones en círculo, de amor y de pareja, se olvidan.. Más bien que nadie te toque y el desayuno en la piscina, dentro del agua... El calor y los peces, echo huevas aquí y tú sementas pero no me tocas... Hace mucho calor, solamente calor, tanto calor que apetece estar solo, silencio, sombra y distancia... Y las persianas bajadas, que abrir los ojos se parece estos días a un interrogatorio de comisaría habanera, con camisa sudada, paredes sucias, banqueta oxidada y olor a tabaco... Ni música siquiera, los coches a lo lejos y la modorra sonora de lo que, seguramente, te estás perdiendo en el exterior, afuera...

Aunque sé que está el mar, la brisa y las orillas delimitando cosas, arena y piel, seco y mojado, antes y después... 


El mar siempre tan lejos...