30.12.10

a ver


Uno de los recuerdos más viejos que guardo es estar subido sobre las piernas de mi bisabuela Esperanza escuchando de sus labios: vamos caballito, vamos a Belén, que mañana es fiesta y al otro también. No sé por qué lo recordé hoy y se me entreabrió una pequeña sonrisa. Me subí entonces a las rodillas de este año tan viejo y esperé... Nada, ni suena, ni dice, ni vibra, ni ná de ná. Es mejor que se vaya de una vez. La esperanza de que el próximo venga un poco mejor -pensé- puede que me devuelva mi pequeña sonrisa. En esas ando...


¡Feliz año!


(el próximo, digo)

26.12.10

imaginarlo



Como es navidad nos rascan por dentro las ganas de ser niños, tener sorpresas inesperadas, sueños por cumplir. Ayer, alguien estableció las pautas de un juego que consistía en esto mismo, imaginarlo. Alguno se asomó a la ventana, quería ver su coche nuevo y con chofer; alguna acarició su muñeca más querida, perdida en un traslado hace ya mucho tiempo; otro cerró los ojos y no consintió de forma alguna que entráramos; otra pidió repetir para el año pero todos -era mi madre; mi abuela se rió y dijo, como siempre, que no creía que llegase a las próximas navidades; otro nos deseó felicidad a todos… Yo tuve la impresión de vivir dentro de este juego, tantas imágenes se me pasaron por la cabeza que pensé que había bebido demasiado. Al final concreté, ya que había que hacerlo, que un viaje, pensé en las ganas que tengo de ir a Angola, también en pasearme por la plaza roja un día de semana, sin turistas, pescar en los fiordos noruegos, en las islas chilenas de la Tierra del Fuego, llegar al Cabo de Hornos, cazar en Canadá, perderme entre las raíces que se comen los templos de Camboya, subir en barco el río Congo, bajar el Amazonas, volar sobre el Gran Cañón, Montana en Otoño… Los reyes Magos se pusieron impacientes: Uno solo… Y que sea, más, posible –apuntó una reina… Uno solo? -dije... Una cosa sola, si –me apremiaron… Y pensé entonces en volver a alguno de los lugares en que ya había estado... Si, un café en el Tortoni, un desayuno con prensa, exprimido de naranja y dos alfajores de chocolate… Bueno, un café puedo hacerte si quieres, dijo mi madre al verme la cara… Vale -le dije- pero me cantas un tango

trozos



Después de tantos, de tantísimos años, no vemos un paisaje, vemos la perspectiva de un encuentro. El resultado del mar contra la tierra, dando forma a la vida que tenemos delante de los ojos, son los acantilados. La violencia del escultor contra la piedra, la de los años contra la vida. Pasmados ante tal belleza pensamos que somos espectadores y no la vida misma, de la que arrancan trozos a golpe de cincel y de oleaje. Nos negamos a ver que todo cambia y que no somos ese resto de amor tan socavado

24.12.10

luces


El camino empinado hacia casa le pasó cuenta del cansancio acumulado durante el día, los días. Tosió una y otra vez desde el tabaco y se paró en el banco de madera de un vecino a descansar un rato. En las noches tan claras, las luces se repiten sobre el agua difuminando los limites del tiempo y del espacio. Un aleteo –se dijo- y estaría en El Racimo muriendo en habaneras, una alas para pasar bajo el puente de Rande y ascender vertical sobre esta noche límpia, volar sobre la ría, las Cies, Cabo Home, sin esfuerzo, dejándome llevar, jugando con el viento como hacen las gaviotas... Se levantó y al poco llegó a casa, pensó que debería dejar una luz siempre encendida para cuando, de noche, regresara. Las luces, las distancias, los caminos, las casas, abajo el mar, es casi media noche...

22.12.10

sardinas


¡Hostias! ¿No me han emocionado unas sardinas? Al final tanto din, dan, don, me ha ablandado el corazoncito -la publicidad no falla nunca si se repite lo suficiente. Bueno, sardinas, mejillones, atún, chipirones, un lujo. Entró un tipo con cara de mala-leche, que firme aquí y se fue, no sé por qué supuso que yo era el destinatario en cuestión pues ni me lo preguntó, pero era, si, era yo, y era un regalo para mi, desde Asturias y, oye, me emocioné, que gallegos y asturianos primos-hermanos. Es la primera vez que veo que lo del blog sirve para algo, tengo una fan asturiana que se porta en estas fechas tan señaladas... Sé que no se debe poner publicidad gratuitamente pero es que están macanudas las conservas y, por lo que me dijo, son casi imposibles de encontrar... Bueno, cena ya tengo ¡Feliz Navidad! y visca Asturies de la patrie... y  Sidrina, claro.

21.12.10

criptico

 ?

Me dicen que soy críptico y no estoy de acuerdo:

  1. A mi no me gusta la reforma, ni que retrasen las jubilaciones, pero sé sumar y soy consciente de los cambios que van desde que veía a mi padre como mi hijo me ve a mi ahora.
  2. También me gusta que los autores cobren lo que deben y más si se pudiera, porque la vida no sería igual sin el cine, la música, la escritura, y porque soy capaz de imaginar a un pintor al que cada vez que termina un cuadro se lo roban, a un director de cine viendo en internet su película antes de estrenarla, a un compositor  sin nada que firmar al concluir un trabajo... 
  3. Y más curiosa es esa sensación de camaradería por el hecho de estar o no estar en internet, como si esto nos convirtiera en colegas o miembros de un mismo sindicato a los que se convoca a un paro, a una manifestación donde acudir.
  4. Y esta sensación de hablar para sordos...

16.12.10

gemir



















Un gemido de cine. Pensé que había alguien haciendo el amor en el gimnasio (la relación de algunos con las pesas es bien escandalosa). Cuando salió desde detrás para beber de una botella de plástico con líquido amarillo  todavía traía ecos del esfuerzo, su musculatura y tatuajes brillaban sudorosos, sin olor, como en el cine también. Las pesas y el poder -pensé-, la balanza de la justicia y  Berlusconi, la foto de la revuelta en Italia con un policía pistola en mano... Vienen tiempos duros, nos encontraremos en algunas trincheras sin quererlo, ya veremos qué nos sale a cada uno por los poros, y si olemos o no. Jonas diría que son cosas del mercado, que no se regula solo por más que lo aseguren liberales y demás patriotas de la pasta, si, tal vez sea eso, que tenemos roto el termómetro de la dignidad

14.12.10

navidad


¡Feliz navidad! Me han dicho... Vaya, ni cuenta me había dado. Y tan feliz que estaba. Ahora, inevitablemente, tendré que pensar en cenas, copas y alegría. Antes, con mi felicidad, estaba más contento...
Tuvo su punto estar paralizado tres días en un aeropuerto de no sé qué ciudad, mirar hacia las pantallas informativas daba esperanza, conversar con las chicas de información, compañía, y en las colas acabas amigando con unos y con otros. Tener un enemigo común ayuda mucho, como contra el franquismo, solidaridad... Pero luego, quieras o no, acabas recayendo en la vida normal, esa enfermedad, y además, navidad... De estos días de internacional me he traído alguna dirección de correo y hasta algún teléfono, pero ahora me resultan increíbles, como sueños de los que tengo que despertar... Sinceramente, espero que Zapatero caiga de nuevo en la trampa de los controladores, voy a sacarme, por si acaso, un viaje a ningún lugar para fin de año, eso si, de mochilero, que las colas más ingratas eran las de la comida, malísima...

4.12.10

violadores

Se han equivocado, los trabajadores son esos de las colas en las ventanillas de los aeropuertos a los que han jodido la ilusión de un descanso, un viaje, un encuentro, las vacaciones, los mismos que piden a voces que los echen a la calle a ellos, a los controladores, con veinte días por año trabajado, cartilla firmada cada mes después de la cola en la oficina del paro y curso obligatorio para estar al día en lo suyo si alguien, alguna vez, vuelve a darles trabajo. Han violado nuestra libertad, se han hecho dueños de nuestro tiempo, nos han tomado como rehenes para mantener su privilegio...  controladores / violadores... 

2.12.10

siempre

Estación del deseo. Hago cola porque llega en el tren la vida que no tuve. Una emoción inmensa, calor adentro y chispas en los ojos, como un primer encuentro. Allí estará porque allí la imagino, se bajará del tren, se quitará las gafas por si acaso no la reconociera y vendrá caminando el andén como por una pasarela a que le haga la foto de una nueva portada. ¡Cuanto tiempo ha pasado! Aunque no lo diremos, mediremos distancias entre ver y mirarnos a los ojos, haremos años de cada minuto hasta volver a otro andén, más antiguo, a un ascensor, un abrazo y tantos besos mientras dudábamos que fuese para siempre. Nunca fue para siempre, aunque sea hermosa y nos guste la palabra. Nunca y siempre son palabras profundas, escondidas. Ahora estamos aquí, uno en frente del otro, y no tenemos más que alargar la mano y romper el guión que se supone debemos representar hoy, después de tantos años.

1.12.10

noches

Por la ventana inclinada de mi habitación veo estrellas y noche y ahora lluvia, gotas de agua salpicando un cuadrado pintado de negro. Tendré que acostumbrarme a borrar también las noches de este mirar contínuo. Se me hace difícil, porque normalmente llegan acompañadas de sonidos agradables, de silencios amables. Ahora por ejemplo ladró un perro a lo lejos y me trajo la visión de la piel empapada y la sacudida nerviosa y centrífuga intentando secarse. Cada sonido una visión y entre las nubes estrellas a las que ponemos sonidos imaginados, fantásticos, sonidos de cuerdas entre latas, sonidos sin resonancia, clics en el vacío. Digo por ejemplo Ofelia y el nombre no camina, flota, si acaso, metido en una pompa de jabón hasta que una gota deshace la burbuja en un plop, como si fuese un sueño, interrumpido... Tendré que cenar menos...