30.4.15

escuchar

Uno sabe perfectamente en dónde está el armario en que guarda el abrigo pero no puede abrirlo -ha perdido la llave- y transita a disgusto por esta primavera que le mudó la piel y no se llevó el frío que le cala los huesos. Como el olvido…

Uno piensa en la piel, el día en que también se creyó que era abrigo, y se pide perdón por romper el dibujo del hombre con quien lo han confundido…

Y se mira los pies en vez de al cielo, comprueba las raíces que nos atan al suelo, las veces que el amor nos lleva a lo que odiamos, los edificios que recortan miradas que buscan horizontes, los guardamuebles llenos de recuerdos, de abrigos…

Uno piensa en la luz negra de la soledad que hace brillar deseos en un escaparate. Pero pasa de largo, haciendo sombras a la ciudad que no tiene siquiera una silaba del nombre en el que piensa…

25.4.15

huir

… Y la necesidad de guardar cosas, de nada por el medio, de tener todo dispuesto para cuando ya el día creyese despertar a quien no había dormido y marcase en el reloj la hora de partida. De guardar cosas, que no quedase nada, llevarse hasta las ganas que un día lo trajeron a esta ciudad tan grande... En sus ojos cerrados nunca pasaron coches, atascos, semáforos, estaciones con punto imprescindible para poder encontrarse, siempre seguió soñando con un andén casi vacio, un tren, dos vías, una mano en el aire y un abrazo, carreteras sinuosas y hablar, hablar, hablar como hace tiempo que no hablaba, de cosas que no hablaba, de distancias, colores, amigos, familiares, de perros, de cocina, de lugares sin nombre… Tenía necesidad de guardar cosas, de no dejarse nada que lo hiciese regresar, ni mirar atrás siquiera, ni un nombre, ni un zapato, ni un libro, ni una foto que sirviese de disculpa, ni un teléfono… Nada…

… Tal que estuviese huyendo

21.4.15

Y abril
















Abril. Un año más nos sorprendió el veinticinco al calor de las velas, con reserva de Borba y bailando después, buscándonos la boca entre el vino y la sed. Un año más habíamos pensado en ir a Portugal, pero finalmente no pudimos…

- Vale, lo sé, imposible lo de Porto pero me he divertido soñándolo, la intención me reconforta siempre, y si, al final, hubiéramos podido ir, pues mejor…

- Y para qué? Si ya ni ellos se acuerdan, mira, ni una sola celebración se anuncia en la net, al final cuatro funcionarios programando algo con prisa unos días antes y ya está, si es todo una mentira…

- Ya conoces el poema y mi contestación: pero lo que yo siento es de verdad…

- Acabaremos por cantar con Julio Iglesias, Abril en Portugal, un 25, tenlo por seguro…

- No seas así, me haces daño, y además me estás pisando…

- Ni bailar sabemos…

- Pois…

16.4.15

abril


















El beso y el abrazo de una abuela, es abril…

Llegará abril sabiendo dónde duermen todas las lunas blancas, tirando con la izquierda del arranque de un 2cv rojo, trazando límites clarísimos con varas de negrillo, comiendo pollo asado y vino verde, escuchando y cantando las canciones del sur de los sentidos. Justamente en abril, alrededor del alma de los poquitos días que nunca hemos juntado. Ya lo he dicho, que para mi los años comienzan en abril, así que, espero…

… Revisando tropecé con este texto y sus contestaciones. Abrí uno por uno los blogs actualizados, los que hace unos años abría al menos una vez cada día y que ahora están muertos o moribundos… Ella sigue buscando desde enero a poetas que bailan en inéditos pentagramas y entre subir que bajar teclas los recita y los canta… Jonás sigue metido en la barriga de su ballena preferida, haciéndose a su vientre y observándonos a través del agujero… Sara Jes es una enorme fotógrafa creativa sin tiempo de blogadas… Laqueue Bleue con la cara hecha un cristo desde agosto por culpa de unas cremas antiarrugas… La señorita Ra, crítica literaria, tampoco tiene tiempo, aunque su corazón le obliga a no olvidarse del origen del todo y hace unos días nos recordó que abril está en las inmediaciones de uno mismo… Sun Iou Miou, la gran trabajadora, poeta y buscadora infatigable de poetas, ha dejado tanto trabajo en los cinco blogs que mantiene abiertos que aunque ya escriba poco es el buen prado donde andar al rebusco que algo siempre aparece… Berlanga me recordó que el silencio que necesitamos para poder escribir no existe. Deambulamos entre cosas rotas queridas y, entre espinas que lastiman, recogemos frutos de aquel parecido sabor (J.M.Inchauspe), para animarme a continuar, pero a él tengo que buscarlo en Página 12, menos mal… A mi Sidrina la busco también en revistas que buscan escritores… Y los anónimos y tantos que la memoria y el tiempo se han encargado de borrar casi… Y yo, que más de una vez también he puesto candado al quiosco…

Todo negro, como en la canción, el tedio, el horror, el final del río, todo resbala y nada crece sumergido entre aguas un día tan inquietas. O si, que quien sube los ríos sabe en dónde se esconden los mirlos blancos…


Nada más, achaque de nostalgia… Y en abril un abrazo y una canción

10.4.15

Lluvia

















Estoy vivo solo por que me acuerdo de la suerte que siempre he tenido. Ahora, mientras retomo los caminos de vuelta, revisando motores, neumáticos y demás zarandajas, se me vienen secuencias de la pantalla grande, pues como todos -alguna vez- me sentí protagonista de la peli: "Los Puentes de Madisson", "Memorias de África", "El Sur", "La lluvia amarilla" o quien sabe "Easy Rider", que mañana cabalgo a lomos de mi moto y en sesión continua… Y un título. No sé… Ultimamente aquí... Por mucho que me esfuerce siempre acaba lloviendo…


He dejado un vela encendida en un pequeño barco de papel que flota sobre el tiempo que un día fue nuestro. También, con un cepillo, rescaté del olvido una fotografía que a pesar de los años y de las ralladuras todavía parecía estar viva. Y he acabado, al fin, de cerrar la maleta, pocas cosas, no es que huya, es simplemente que dejo transcurrir por donde quiera, libremente, a la vida, para que tal vez -así lo deseo- nos deje nuevamente morder alguna esquina y llenarnos la boca de algo más que nostalgia. Tantas veces pienso que no hemos existido que al final será cierto... Vuelvo a soñar con un río, la casa en la ladera, el ventanal al oeste, el camino de chuchameles por el que un día llegarías… Un día perfecto y hermoso como un cuadro de Turner en el que no estarás…

Siempre acaba lloviendo, definitivamente este es el título