25.11.12

slastic


















No sé si será mejor estarse quieto,  de tanto ir y venir tengo sensación de tirantes, de que aunque la intención fuese quedarse algo tira de ti, como un elástico, como la goma que devuelve el cuero del tirabolas para volver a lanzar la piedra... Ni para piedra sirvo, ni de un palacio, ni de una iglesia, ni de un tirabolas, que la piedra se queda normalmente en el lugar a donde ha sido lanzada... Elástico, ida y vuelta, pequeñas vacaciones pero de vuelta al curro y a los días seguidos, la mañana, la tarde y el desastre... Elásticos: los días y hasta las ideas... Veremos hasta dónde le llega la goma a Mas... Y la piedra a Rajoy, o más bien a su ministro de interior, Jorge Fernández Díaz, que no sale en letra impresa en ningún sitio... La goma, la piedra, el ministro... Y el tirabolas?... Qué perverso es el Mundo, es que no para ni un momento, como la canción... A mi también me ha olido a cloaca estos días, a cloaca, a banderas, a irresponsabilidad, a insolidaridad y a juego sucio, porque estas elecciones catalanas son como aquellas de Franco, de si o no, de tiempos pasados y filosofías caducas, tenía más matices el blanco y negro de las fotografías que todo lo que me llevo de bagaje a la vuelta... Y conste que no quería irme, que esta tierra, gobierne quien gobierne, me encanta.


23.11.12

chocolate














Me hubiese gustado sacar la cabeza fuera para sentir el vértigo de una velocidad irrespirable, de fórmula uno... Antes se podía. Recuerdo bajar la guillotina de la ventana y asomarme hacia el viento con cuidado por si venía un túnel, ver hacia atrás a otros que, como yo, se divertían echando un pulso a aquella velocidad de Rías Baixas... ¿A cuanto irá?... Por  lo menos a cien... Y el ruido, el traquetreo mecánico de la bielas... Barcelona a veinticuatro horas con suerte era lo más exacto que se podía predecir desde Vigo... Hoy he tardado dos horas y media dese Madrid, ni un segundo más, un viaje hacia el atardecer, interior, tratando de entender el sistema de amortiguadores que trabaja en silencio debajo de tanto kilómetro por hora... ¿Para qué?... Y me acordé del chocolate... Solamente hace falta algo dulce, del otro lado, para que devoremos el camino...

21.11.12

deseo

















Tal vez  abra mañana la tienda de deseos y pueda robar una sonrisa, que pagarla no puedo. Una sonrisa abierta como la mano de Alberti cuando regresó a España y unos ojos despiertos, como los de Dolores, con una vida dentro. No sé bien porqué recuerdo esto. Seguramente las imágenes, como las canciones, las guardamos para recordarlas en momentos precisos. Hoy me has llamado para decirme que enormes bandadas de pájaros, al atardecer, cruzaban el cielo por los pasos de cebra de las nubes, sobre nuestra ciudad, y recobré una imagen: la mano abierta de Alberti después de mear en cada una de las calles de Roma y los ojos de Dolores, pequeñitos y agudos, puño en alto y una vida dentro pensándose en España… Los pájaros que cruzan y el exilio y aquel poema que escribí buscando los ecos familiares por la carretera hacia Girona, las largas colas, gente republicana hacia el exilio, mi madre, mis abuelos… Y en Colliure un ciprés y en el cielo los pájaros y en tu boca la sonrisa que robaré mañana. Mi único deseo.

12.11.12

cápsulas

Lo que más me gusta del futuro de ciencia ficción que veo en las películas son esas cápsulas donde meten a los humanos para ir de un año a otro, de un tiempo a otro, de hoy a cualquier otra parte. Te meten en cualquier estado y sales sanito y despejado, dispuesto a lo que sea como 007... Esta es más o menos la situación de quien escribe: cama y cien mantas, puerta cerrada, lata de melocotones y dormir a horas y deshoras esperando que un virus incierto deje de joderme tripas y cabeza, ¿no sería mejor lo de la capsula?. Hace un rato (no sé si dormido o en esa transición que me permite el virus cuando decide elevar mi temperatura corporal) soñé con esto de la cápsula y con Rajoy y sus soluciones a la crisis y con la ministra de fomento: pasa, pasa, Condado, que ni te enteras y sales como nuevo cuando esto se resuelva. Y Rajoy sonreía con el cofre abierto. Y yo: no sé, no sé, mirando hacia los lados, a las caras de los que estaban esperando su turno, a los que la ministra prometía salir con la hipoteca resuelta, "no, nada de desahucios", "¿y en que año volveremos?" -le preguntaba otro-, "esto durará poco, poco"... Ya me tocaba entrar cuando vi reflejado en un espejo del techo a Aznar explicando lo del cofre y a Cebrián y Pedro J. tomando notas en un pupitre infantil... ¡Hostias, que entre la Merkel! -dije en sueños- y no quería entrar- ¡que entren ellos, que entren ellos! gritaba acompañado ya de Mendez y de Toxo que desplegaban una pancarta contra el encapsulamiento generalizado de los de más de cincuenta. A un lado Jonas riéndose a carcajadas y SunIou disparaba fotos que se guardaba en un bolsillo que ponía blog... Fue entonces cuando mi hija me despertó diciendo que me veía muy angustiado... Y tanto, debe ser la fiebre.

8.11.12

conmigo

















Adiviné una casa en el fondo de sus ojos, una pradera y montes a lo lejos, un río de saliva entre los labios. Y soñamos la casa desde dentro, como un abrazo, una escalera de caracol, un tragaluz y el sol, tan blanco… Un día nos sorprendimos viendo el hueco que había dejado el jarrón al caerse; cómo el viento arrastraba las flores; la casa tan oscura; las luces a lo lejos... Habíamos soñado sin paredes la casa, no dejamos rincones libres de la intemperie, ni recuerdos colgados donde apoyar la vista, ni un armario que abrir al llegar el invierno... Los párpados, tan fríos, que no nos atrevimos siquiera a abrir los ojos.

7.11.12

otro corazon
















Cuando las gotas repiten estribillos de Ali Farka Touré
casi todos los recuerdos son húmedos,
del color que se esconde en el iris de un buey,
el color imaginado del ozono cuando suda la tierra...

La humedad, el color, el otoño y el frío
como estribillos africanos dibujando la tarde, dibujando la noche...

En mi país vemos colores a través de la humedad de los carballos
y sus gotas proyectan eclipses de sol en las paredes de las casas...

Pertenezco al país donde la piel se eriza cuando llueve
y es otro corazón el que se escucha
mientras la humedad duerme entre mis brazos.

4.11.12

llover


Si fueran folios ya me habría cargado un paquete en lo que va de tarde, no saltan más chispas que las gotas rompiendo contra las ventanas. Es una tarde de robar palabras, leídas o escuchadas, la soledad es la falta de dedos que escriban en mi espalda. Y escuché una frase: Un lugar en el norte donde vivir recordando tranquilo… Después la cabeza como una bola rebotando en el billar, porque no sé si estoy en esas o por esas; si la vida no sería tal vez demasiado tranquila con tan poquita cosa que recordar; si merece la pena vivir con tan pocos recuerdos; si tendré tiempo todavía de vivir algo que merezca la pena recordar…
Parece que para de llover…