27.4.10

minifundio


Vilariño de Conso/Condado



Cóntochos un por un, meus pensamentos, antes de abrires os teus ollos, antes que podas pasear en panorámica sobre eles, sobre o lugar que ocupa cada un deles dentro do plano xeral que me pertence; descríboche o debuxo das voltas que dou facéndome de anacos de tenrura, comprensión, amor, dozura, amistade, humor, paixón… o minifundio de sensacións conectadas por fíos, corredoiras, camiños e regatos… todo o que, acoutando o meu espazo, vai compondo as reviravoltas do meu cerebro, que non se amoldan convinte-mente a tanta concentración parcelaria…

23.4.10

sempre


Este abril se me ha torcido un poco, tal vez de tanto soñarlo (con los nervios me he comido el clavel que llevaba entre los labios y ahí se queda colgada del recuerdo otra canción, otra más -como las intenciones- y mayo, aunque me gusta, viene siempre sobrado de colores y, claro, para mí, que soy del blanco y negro, se pasa de florido, un par de cravos rojos sobre el fondo de mi camisa negra es más que suficiente). La cosa es que el viaje se demora un poquito (espero no llegar hasta el sur de mis sueños invadido de hiedras) y mientras tanto entretengo mis días lo mejor que puedo, por aquí, por allá, por la vida del medio.

15.4.10




Los sucesos, los hechos, lo nuestro, aquellos años, la guerra, antes... No siempre fue lo mismo, algunas veces se rompía también el silencio en casa de mis abuelos para decir un nombre, recuerdo hoy el de Caldas, un asesinado más. Y se me viene como una nota al margen de esa constitución que pactaron, en silencio también, condenando la memoria al olvido. Y es que para el consenso no se contaron las voces de los que ya no estaban ni de los muchos que los recordaban, les bastó la mitad, otra vez la mitad, aunque juntaron a Fraga, Guerra, Tura, Carrillo, Abril, Gonzalez, Suarez, Roca, Miñón, Cisneros... solo votaron la mitad otra vez... Mi abuela todavía me dice algunas veces: procura no hablar tan alto, y mueve la cabeza como señal de que todavía se acuerda ¿cómo no recordar? cuando duele tan solo no recuerda quién habita el olvido... Comprados los votos suficientes para la Toma de Madrid, desde las entrañas del Gurtel se intenta acabar ahora con quien se atreve a perseguirlos, el juez Garzón, a través, otra vez, de matar la memoria. Y se enfadan Rajoi, Aznar, Fraga, apelan a la constitución del silencio despertando a sus altavoces, están indignadísimos y dísimas... Todo se desata, se recuerda, es la memoria, es justamente eso, la dignidad quien viene de regreso, y yo espero que esta vez no se calle. Veremos

14.4.10

Viva la República


¿Pequeños? ¿Los platillos?

13.4.10

Aladino




Existe, si, la tienda de cosas viejas sigue en el mismo lugar; del dueño no sabría decirte, creo que no, es casi idéntico pero igual de viejo, por lo que deduzco que si han pasado casi treinta años, quien ahora atiende el anticuario, más bien será su hijo; no ha cambiado nada, ni siquiera las cosas que se venden, creo yo, ni el olor a humedad que hace que veas cada objeto desde la perspectiva de lo viejo, más que de lo antiguo. He ido hasta allí en cuanto me lo has dicho, nada hay que me seduzca más que la idea de regresar a cualquier lugar que recorrimos juntos, hasta creí verte levantar un objeto desde el suelo: tu media melena y el vestido rojo de tiras con un lazo sobre tus hombros desnudos mientras estabas agachada, con gracia, cogiendo algo del suelo, una lámpara de Aladino; te levantaste y la que no eras tú mostró su hallazgo a un hombre que, desde cerca de mi, le puso mala cara, qué estúpido, estuve a punto de comprársela yo, solo por ver brillar sus ojos otra vez, pensando en genios y esas cosas que por un momento soñó tener entre las manos.
Me he traído la lámpara, la he limpiado, ha quedado preciosa y, como podrás comprobar, no tenía genio dentro, por eso te escribo, amortiguando en lo que puedo mi deseo incumplido. Pero me quedo con ganas de saber qué pediría aquella chica al genio, aunque no fueses tú, que tal vez quieras, soñarlo para mi…

2.4.10

caminé solo

Ayer caminé solo sobre la acera izquierda de ese punto de fuga de la noche en donde algunas veces nos hemos encontrado. Si tuviese que pronunciar tu nombre lloraría la risa de todos los noctámbulos que trazan líneas de funambulista por las avenidas con nada bajo el brazo, quiero decir sin pértiga que equilibre las palabras que escupen, los abrazos que entregan, los besos que se pierden. Yo te sueño en mi abrazo y en mi beso y en ese punto de la noche en el que algunas veces nos hemos encontrado, puede que sin quererlo. Cómo pesa la noche sin un sueño.