29.1.13

estribillos


Tan lejos, hoy, de aquello, pervive sin embargo tanto entonces aquí. que ahora me parece que no fue ayer un sueño...

Hay mañanas en las que no me atrevo a abrir la mesilla de noche por temor a encontrar la pistola con la que debería pegarme un tiro… 

(... de Ángel González, releyendo Otoños y Otras Luces)

26.1.13

estribillo


De las viejas canciones, aquellas que se quedan agarradas al alma de las cosas que más hemos querido. De lo que hemos querido, las primeras vocales y los ojos sorprendidos de un niño cuando escuchó tu nombre saliendo de sus labios, su sonrisa, sus manos, cada gesto y la lluvia de fuera, goteando… Todo esto cuando abres la ventana y ves que, aunque hermoso, es absurdo el paisaje si le falta memoria. Todo cuando preguntas cuánto tiempo es preciso para que la memoria grabe el alma en las cosas. Todo porque la lluvia no ha mojado tu cara esta mañana al abrir la ventana.

20.1.13

qué hago yo aquí?





Escucho las noticias en la radio y masco sensaciones: en los próximos días desde ventanas en apariencia críticas con el establishment del gobierno, nos dirán que todo es una mierda, en los bares escucharemos que los políticos son todos iguales, que los españoles somos corruptos por naturaleza, que la política es una zorra y lleva la p de los cuatro palos de la baraja (putas, políticos, periodistas y policías), en los próximos días los amiguetes del trabajo nos preguntarán: ¿Y tú no cobrarías sobresueldos sin preguntar? y responderemos que claro, que si, que bienvenido el sobrecito, porque, al fin y al cabo, digas lo que digas, la pregunta lleva implícita una respuesta que si no avalas serás un gilipollas…

Pongo música, esta tarde parece contagiada del frío que traigo de las montañas, de las nieves del puerto que pasé antes de llegar aquí, al llano al que no llegan las voces de Rulfo ni las rancheras de Zapata, ni más revoluciones que las del corazón de los motores… La ciudad no ha encendido todavía las luces (las sombras de la noche más que amparar evidencian el sentimiento de extranjero) y al llegar me detengo en una esquina, bajo miradas y ventanas pendientes de qué hace un tipo como yo, en un coche tan viejo, parado en una esquina y viendo a una mujer caminando a su casa… “deseo, mire a donde mire te veo”… Silbo y levanto la vista “…donde mire te veo”… Un frío de muerte y una sensación de extranjero a contramano de la vida, en un coche tan viejo, apoyado en una esquina y viendo a una mujer que camina a su casa…



16.1.13

palabras

















Llevo días queriendo escribir (para no caer -del todo- en ese abismo de nostalgia gaucha con que nos amenaza Jonas o esos lapsus de tiempo tan comunes en la China, la Pajarita o en la Rana fotógrafa, que solamente Ella y sus preguntas cosmico-musicales mantiene en vilo lo que va quedando de estos cuadernos un día tan importantes)… Bueno, al hoyo, que no sabía si cagarme en la crisis, en la corrupción, en Madrí, Madrí, Madrí, en los profetas del origen y destino de Cataluña, en la navidad, navidad, mierda de navidad, en el gobierno sin más porque no dan una que me guste, en los reyes godos o Borbones por mamones…
Pero no, para animar el año no hay nada comparable a un piel con piel, colar mis dedos entre el cabello blogueril, recuperar más calma y menos chicha, que sea la ternura quien provoque cositas sencillas, desnudar un adiós y quitarle con tacto los zapatos mientras lo acomodo en el sillón, volver a ver el mar como veo la leña crepitar en el fuego, abrir las manos y decirle a la esperanza que se suelte el pelo, que voy, decorar con palabras sacadas de los blogs los techos de mi piso… Eso, lo de los techos y lo de las palabras: las sumergidas, las bonitas y raras, los verbos intransitados… Así que os dejo un deseo en los labios de Zenet, mientras espero…