31.12.13

ciclogénesis explosiva




Si vas a ver el mar en días de temporal háblame de su furia, de la potencia contenida en su naturaleza, de los vientos calientes y húmedos que llegan desde el sur, súbete en cada una de las olas que rompen con estruendo en el rompeolas de Baiona, sé como las gaviotas que flotan en el viento, como los cormoranes que siegan la espuma del mar, cuéntame cómo sientes la distancia, la sombra de las islas Cíes y los grandes barcos llegados a su abrigo, háblame del color indescriptible del mar en esos días, del casi blanco y negro húmedo del paisaje, de la imprecisión del horizonte, del sonido del aire, del salitre en la cara, del brillo de los ojos cuando buscan el mar, del olor de las algas que la marea arrastra hasta las playas

14.12.13

materiales

















No es cierto que las cosas materiales no sean importantes, al final, tal como yo me veo, vivo en lo que he querido conservar y muero en lo que he perdido, en lo que pierdo. La ausencia material de los recuerdos produce olvido y produce, también, vivir en el recuerdo idealizado, en la irrealidad. Un ejemplo, las fotos que atesoro de mi infancia me traducen en tiempos precisos, como un reloj suizo, me ponen en situaciones y lugares inolvidables. Pero también el sillón que conservo de mi abuelo, la primera cejilla que me regaló mi tío, la copa irregular de mi hermana en la que todavía bebo el porto... Por la edad y más cosas, estos últimos años he ido perdiendo lastre de forma irremediable, perdiendo cosas en cada uno de los muchos traslados, y al hacer cuentas estos días de finales de año y fiestas familiares, tengo la sensación de ser un naufrago con apenas un tronco al que agarrarme, soñando con un faro que persista en buscarme entre la niebla,  viviendo en la ansiedad de pasos en la arena que borra la marea... 

10.12.13

acaso




Por si acaso se le ocurre al tiempo borrarme la memoria de los días tengo a un clic de ratón los más felices, los que acabaron en fotografías. Porque todo se va y a veces viene, hasta aquella costumbre de nombrarnos sin decir nuestro nombre, cuando eran nuestras todas las palabras que expresaban amor y el amor habitaba en cada sílaba inventada por nuestros ojos, en el silencio de los demás, en la mirada nuestra...

Porque a veces te vas y a veces vienes, no pierdo la costumbre de nombrarte. Cada clic es siempre repetido, cada imagen la misma fotografía...

8.12.13

carta


Hace tiempo que me sueño en el poema de Emily Dickinson, desatado, meciendo la hierba o conjurando tormentas que, pese a su amenaza, no logran derribar un solo árbol... Recuerdo el viento y las tormentas de verano recorriendo la geografía del Miño, río arriba, la caña de pescar apoyada en el suelo y las aguas oscuras, como si fuese noche... Y el olor a ozono... La naturaleza es un Dios palpable, la tocas y te toca y hace que para siempre un sonido sea aquel sonido, una luz aquella luz y los atardeceres del otoño con el sol entre el río una red que te atrapa... Me hacen bien esas fotografías que despiertan paisajes tan lejos de mi memoria...

4.12.13

perspectiva

Ha llegado el invierno a esta ciudad que dibuja su perfil en mi ventana. Lo recorto y lo coloco sobre el cristal. Nada hay más frío que el olvido, ese lugar al fondo, ese lugar en blanco y negro donde me llevaré días felices y la nostalgia de un futuro perfecto que no he sabido conjugar... Cada vez que me muevo se mueve la ciudad sobre sí misma, pero todo vuelve a su lugar si ajusto mis pasos dentro de la perspectiva en la que estoy inmerso, en la medida de las cosas, del mundo, del perfil de la vida, al otro lado, desde este… No me muevo... Espero... Todo en su sitio