28.10.14

begoña

La montaña sugiere siempre un cuerpo donde perderse, un lugar de calor donde posar los labios, un espacio de silencio, de escuchar el latir de un corazón, un abrazo de tiempo, de ternura. Trato de imaginarme ahora entre horizontes de verde, hojas secas bajo los pies, y las castañas que a lo largo del día he ido recogiendo, asándose en una hoguera cuando el sol está yéndose (recordamos, supongo, al no tener vida de la que hablar ahora)…
Mis ojos y sus ojos son del verde de los bosques que sueño, donde camino procurando suspiros que me guíen a través de la espesura, del follaje, mientras me pasmo entre las luces que el viento crea al jugar con las hojas y las ramas… No sé porqué recuerdo esto, tal vez sea el lugar al que me lleva su sonrisa o el recuerdo de sus ojos curiosos y preguntones o la alegría que contagiaba siempre o que el tiempo que nos dio para poder hacernos a su ausencia es igual que este otoño que imagino, repetido, esperado y tan hermoso que me duele adentro, donde la ausencia…

Menina estás à janela -Vitorino

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