10.11.10

la berenguela y ratzinguer























Nadie va a creerme, lo sé, pero lo cuento, como una ficción más, para entreteneros con esta irrealidad tan, así, como la vida, y... porque no me aguanto las ganas, también...

- 500 euros por veinticuatro horas escasas, ¿quien se apunta? hacen falta seguratas para la visita del Papa y ya no queda ni uno sin curro, la agencia -de un amigo- necesita tipos grandes y cara dura -risas-, para hacer que hacen durante más o menos veinticuatro horas, ¿qué?.

Todos fuimos, en realidad era un chollo en estos días de lunes al sol, te colocan un traje azul, botas, una porra, una pistola de fogueo, un walkitalki y pasas a formar parte de la seguridad del Papa, bueno, a dar el pego, porque el Papa, como es sabido, está en manos de Díos (aunque en la Xunta parece que no se fían tanto del personal divino como del humano). Y fuimos. Me toco vigilar que nadie entrara ni saliera (nadie es nadie ¡comprendes! me dijo el que hacía de jefe) de las alcantarillas que se extienden por debajo de la Praza do Obradoiro, nada, de cuando en cuando decir que todo bien, corto, por el walki... El día D en el momento en que las campanas empezaron a asonar en la plaza anunciando la visita del Santo Padre no pude quedarme quieto, y avance por debajo de aquellos pasadizos a modo de catacumbas hasta llegar a un recodo que estaba casi bajo el escenario por donde ya, veía llegar el séquito detrás del que, presumía, llegaría el mismísimo Papa. Entre las rejas de mi alcantarilla veía sotanas de colores y túnicas a ambos lados por lo que intuí que llegaba el Pontífice, vi primero su cara y sus manos palma con palma, su andar torpe y lento hacia mi posición vigilante, las campanas repicaban insistentes como un eco por toda la plaza, yo pense, no sé por qué, en los badajos golpeando contra el metal, tolón, tolón, con mucha fuerza, ¿no sé por qué? ¡Díos, el santísimo y toda su familia, hostia, hostia, hostia! ¿no van en pelotas bajo la sotana? ¡increíble! y yo allí justo en el medio, pasmado, mirando aquel desfile de testículos y pollas colgando al son de la Berenguela (sin preservativos siquiera, como bailando)... Juro que fue cierto y, si no, que venga Díos y lo vea, iban en pelota picada bajo las faldas de colores, ni siquiera pude saber cual de aquellos era el Sumo Pontífice... ¿Por qué tuvo que tocarme a mi vigilar tan bajas partes? ¡Maldición!

5 comentarios:

  1. Hehehe!
    Quem gosta do que não vê - mas imagina - é a empregada do motel!
    O que não é o teu caso.
    Teu caso foi pior: 'Segurança'!
    ...
    Esse cortejo sempre caminha nesses tristes preparos, desde o Santo Ofício, aqui pela Península...
    E a razão é simples: assim, estão sempre prontos para nos foder a todos...
    ...E ainda tu não reparaste bem em quem vinha atrás, nesse cortejo: Franco, Salazar e Pinochet, de punho erguido e exibindo posters de Frederico Garcia Lorca, de Zeca Afonso e de Victor Jara...
    Depois ainda mais atrás, vinham já o Rajoy e o Passos Coelho, abraçados aos 'hermanos' do FMI...
    Ah, Condado, o que tu perdeste em filme por causa dessa merda de tarefa de 'segurança das partes pudibundas'...
    E só por 500 paus...?

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  2. Una entrada buenísima y la foto que has puesto acojona un rato. La verdad es que si se veía por la tele a muchos de azul, la seguridad lo primero que aqui no entra ni Dios. Un besazo.

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  3. Non sei que acolloa máis, se ver a foto do tipo ou imaxinar as partes do tipo en plan badalo. Para a próxima, leva un tiratacos.

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  4. E logo os demos non son tamén asexuados? Pero polo menos son mortais, non é? É que entón a balanza do ceo sempre estará chea de demos a reproducirse (de ahí o rechazo ao preservativo...) mentres os probes anxiños a mirar pra eles... Deberas ensinarme algo máis disto pai, que non alcanzo a entender iso do espírito santo, a pomba e o tropel infernal, non dou!

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  5. Anónimo15.11.10

    Mira que he estudiado en un cole de monjas y otro del Opus y podía estar acostumbrada a estas cosas pero cada vez que entro para saber si has escrito algo más y veo esta foto me entra un yuyu que tengo ya malo todo el día.
    Sidrina

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